Quizás no escogí la mejor película para acabar las vacaciones. Ni para ser domingo. Ni para ser por la tarde. El caso es.
No sé muy bien por qué, pero me he despertado enlazando la idea de aquello que se pierde en las traducciones con otra que me lleva rondando desde hace unas semanas. Tiene con ver con cosas que ya antes he apuntado en este cuaderno. Más con dudas, con incomprensiones o inaprehensiones que con certezas.
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Pensar que Scarlett tenía 19 años es inverosímil. La interpretación de Bill es para clase magistral de mimo -me recuerda mucho a Broken flowers; otro día-.
Algo tendrá Sofia que decir de todo ello; la dirección y el guión, primoroso, son suyos.
Estuve viendo a Brangulí en la Fundación Telefónica. La exposición es magnífica y mastodóntica. Sucedió que varias de sus fotografías me llevaron a Cartier-Bresson.
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Y ahí vino el cataclismo. Porque resulta que lo que me produce Henri no me lo produce Brangulí, por más que lo evoque. Henri me conecta con lo más profundo de la poesía de una forma que muy pocos lo hacen. Así que ya estamos de nuevo a vueltas con las definiciones, las categorías y lo aprehensible.
Aquí ya colgué algo. Ahora dejo algo más. Entre ellas, dos de Giacometti de la década de los 60. Una sesión de peluquería y manicura callejera tomada en Alicante, 1932, para la posteridad. Y el volcán Popocatepetl, en México, 1964, del que otro día hablaré más.
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De modo que él le susurra algo al oído a ella, algo inentendible para el espectador, que hace que sus caras por un momento se iluminen. No sabemos qué es, pero quizás esa sea la gracia: lost in. Lo que se pierde al pasar de un código a otro. Nuestros denuedos por alcanzar el momento, por ser capaces de apresar en un instante la conjunción que todo lo explique o lo represente. El aire de una milhoja en la boca.
4 comentarios:
En la versión original Bill le dice al oído: "I have to be leaving… But I won’t let that come between us. Ok? Ok.". en la versión doblada al español es diferente. Claro que, el hecho de que el espectador no pueda oir lo que le dice ( a no ser que subas al tope el volumen del aparato) y todo se centre en ese primer plano, en el susurro, en la cara de Scarlett, lo hace mágico. Es una escena perfecta, sabiendo o no lo que le dice.
Pues eso pensé yo, que no había que saber lo que se dice ya que así lo dispuso la suprema hacedora, Sofia. En youtube está destripada entera, con varias posibilidades. Y sí, creo que es perfecta, bso incluida.
Es una escena fantástica, la mirada ¿no es la del vacío por lo que les falta?
Que no puedas perder lo que perdiste
no da tranquilidad, sino vacío.
L.G. Montero.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, no hay que saberlo. En un instante así, la magia se ve en sus ojos y se produce una intimidad que sólo puede ser de ellos dos. Me emociona.
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