Alberes sesenta y tres

La anterior entrada la titulé “delfines” y no expliqué por qué, quizás pensando que se podría intuir. He decidido luego contar que el título obedece a algo tan sencillo como lo que me contó el dueño del chiringuito de Percheles: que se veían delfines desde allí. Sólo eso.


Algunas cosas más:


La foto Güejar Sierra que presidió el cuaderno y que se corresponde con la entrada del 9 de junio.


Turner, que habla por sí solo. Lecturas y explicaciones acerca de estos cuadros que aquí dejo podéis encontrar por doquier. He escogido estos dos porque su oposición me parece maravillosa: ocaso y progreso; el último viaje y el primero; las velas y los motores a vapor. Un imperio que se desmoronaba y la creación de las líneas del ferrocarril; un nuevo mundo y uno antiguo coincidiendo en un mismo tiempo. Una locura visual y conceptual. Sus títulos en el inglés original:

The Fighting Temeraire (el nombre del grandioso navío, ahora remolcado para ser desguazado, después de haber conocido la gloria capitaneando la flota inglesa en Trafalgar) y Rain, Steam, and Speed – The Great Western Railway.


Manolo, como lo llamaban los allegados. El otro día recogí su obra poética completa del 63 al 90: Memoria y deseo. Mucha gente desconoce que también escribía poesía. Leerlo es quitarse el sombrero: su riesgo estético, su visión adelantada. Lo leo y pienso: para quién escribía los poemas. Tienen a menudo un punto de reflexión en voz baja dicho para el cuello de su camisa, una especie de letanía que necesitaba para purificarse, para exorcizar lo que él veía y tan pocos a su alrededor; por ahí se salvaba, por ahí y por una fabes, o una manitas de ministro… que su mandíbula conoció los placeres. Este que he escogido hoy –habrá más otros días- aúna existencialismo con ese punto suyo socarrón, guasón fino. Lo leí el fin de semana pasado y su ausencia me vino de golpe, como si la hubiera tenido anestesiada hasta ahora. Hay huecos irrellenables.


Desciende el avión

desciendes

allí estás tú

cuanto posees tuyo

o ajeno

Alberes sesenta y tres

distrito postal diecisite

el cartero

llama dos veces

y hasta tres


(sales en los diarios

incluso los escribes

ganaste un Planeta

y el Señor presidente te regaló un puro

filipino).


Manuel Vázquez Montalbán

Sin otra vida que el sentir del tiempo


Todo esto lo acompaño con Schubert y un trocito de su Inacabada por motivos evidentes.


And last, but not least, this is going to London.













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