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ars amandi XVIII


Duérmete corazón prohibido, duérmete

antes de la hora fronteriza de las doce

en que vuelvas a casa sin haber sido

princesa de cuento, amante de novela,

ni feliz


la ciudad nos olvida, la tripa

oscura del cielo cuelga sobre el estanque

a la deriva

barcos de papel y cáscaras de almendra

mendigos

en los bancos y burgueses con náusea

domando Jaguars

en las esquinas, domando

treinta sexos oscuros

como treinta monedas taladradas


los serenos

protegen el regreso de Ulises a casa, los niños

han compuesto la estúpida sonrisa de su ensueño

y en las aceras mataremos despacio el miedo

a llegar tarde

a algún lugar del que nunca

nadie haya querido regresar

duérmete lejana

duérmete, demasiado cobardes para morir

al último acorde del toque de silencio, cierra

los ojos para vivir, cierra

los ojos para matar.


Este es el último poema del Ars Amandi de Manuel Vázquez Montalbán, un poemario que comenzó en Lérida, en agosto 1962, y acabó en Barcelona, en enero de 1967. No lo he encontrado completo en toda la red, de modo que para mí es un placer y un orgullo haberlo ido colgando a lo largo de estos meses hasta completarlo. No sé si queda claro que me parece monumental.

ars amandi XVII

Será la garra suave, destrozarán
las botas la alfombra de corinto, arrancarán
la vida encuadernada en piel de Rusia,
en piel humana
estallarán uno por uno los ladrillos
de la apagada chimenea, cristales rotos
y nos abrirán riendo los puños a patadas

adiós a la orilla de la sirena, discretos
los transeúntes mirarán de reojo las estrellas
y nos oirán llorar de madrugada

sótanos,
máquinas de escribir, aquel rincón oscuro
tu amordazado silencio

y gritaremos escasas razones
de una esperanza
antes de aceptar un cigarrillo
y respirar un sorbo de adiós y madrugada

Manuel Vázquez Montalbán

ars amandi XVI

Tiene cara el dolor y apellidos
como tiene Tiro escuadras
y cementerios marinos para averías
del oscuro ciclo de la oferta
y la demanda,
del tiempo de lucrar y el tiempo de matar

y el tiempo de amar
hay que ocultarlo a la verdad, a la mentira,
al oscuro ciclo del progreso
y del regreso

porque en amor el que dice sí y el que no
ha deshabitado los jardines y las cloacas
nieva
niebla de un cielo que no existe

y traiciona.

Manuel V. Montalbán

ars amandi XV


Olvidable la muerte de todos, tú
y la vieja insatisfacción de amanecer,
furias abstractas por barcos hundidos
húmedos cargamentos de humo malva,
rostros torvos, fenicios y verdugos
venden sentido común
en la plaza
de San Lukáes evangelista, los Macabeos
-Noemí ha llorado del todo y Rut
abre sus piernas al doblón de oro-
los Macabeos
decía, los Macabeos eran un algo brutos
y lo hicieron todo por el qué dirán

qué dirán los náufragos y los ángeles
rueda la noche, arranca chispas
las estrellas
son más humanas desde aquel otoño,
eras aún una muchacha de tierra
que borraba el paisaje, no la tristeza,
no la trata de acacias, no la trata
de leyes de fugas, no la trata de sagradas
escrituras
no el dolor con rostros y apellidos.

Manuel V.M.


ars amandi XIV

Será la muerte un papel
amarillo que flota un instante
en la ventana, troles temblones
y un chasquido de navaja cerrada

o lentos niños persiguiendo sombreros
negros por las cloacas
ratas dormidas
bajo la fría oscuridad del otoño
subterráneo, pedazos de cuna, media
sonrisa envuelta en un papel
amarillo
que flota un instante entre la grasa


despierta,
lejana, despierta
huele la noche a seto
de jardín recortado como un laberinto
y la estancia a lirios marchitos
hueles
a hierba mojada y a asfalto limpio.

M. Vázquez Montalbán


Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas

Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.


Miguel Hernández


ars amandi XIII


Tullidos soldados de plomo, tirantes

que se quedaron cortos, primer

sol consciente, era un ocaso,

primer sol fresa, era un amanecer


se llamaba Margarita no lo pude

evitar

duele una esquina en el pecho

de pronto el mundo amenaza

con temblores de fachadas y cloacas

melladas persiguiendo estelas

ya

estaba dicho aquello de la pasión

inútil

el hombre, la vida, la muerte, la libertad


luego

los rótulos sobre jarritos de loza,

tréboles azules y San Antonio, ungüentos,

las condiciones subjetivas, las objetivas,

las relaciones de producción, las culatas

cuartearon las sienes de Rosa Luxemburgo,

la hierba luisa, el boldo, la manzanilla,

una cosa es la contradicción de primer plano,

otra cosa es la contradicción fundamental

amanece

lentamente, a veces es un presagio

detenido

el mudo diálogo del creer y el hacer, insuficiente

la sombra que respalda, inmenso el mar

cuando llega algún barco de nombre extranjero,

brillantes las bocas de los nichos

adormecen

burlonas siemprevivas, pensamientos, nomeolvides


ten, ten la pequeña memoria de una vida

porque algún frío ha vencido esa rendija

oculta

por donde se queja Leo Ferre

si tu t’en vas,

si tu t’en vas, un jour, tu m’oubliras.



Si tu t’en vas
Si tu t’en vas un jour
Tu m’oublieras
Les paroles d’amour
Ça voyage pas

Si tu t’en vas
La mer viendra toujours
Vers le rivage
Les fleurs sauvages
Dans les blés lourds
Viendront toujours

Si tu t’en vas
Si tu t’en vas un jour
Tu m’oublieras
Les blessures d’amour
Ne s’ouvrent pas

Si tu t’en vas
La source ira toujours
Grossir le fleuve
Les amours neuves
Vers les beaux jours
Iront toujours

Si tu t’en vas
Si tu t’en vas un jour
Tout finira
Les choses de l’amour
Ne vivent pas

Si tu t’en vas
La mort vaincra toujours
La fleur de l’âge
C’est son ouvrage
Malgré l’amour
Qui meurt toujours

Si tu t’en vas
Si tu t’en vas un jour
Rappelle-toi
Les paroles d’amour
Ne s’envolent pas

Si tu t’en vas
Au-delà de la vie
Vers la lumière
Où les prières
N’arrivent plus
Elles sont perdues

Si tu t’en vas
Si t’en vas un jour
Dans ces coins-là
Nous parlerons d’amour
Comme autrefois

Si c’est possible...


ars amandi XII


Que poco me cuesta creerlo

pese al informe Kinsey y al grito

de reclamo de un anuncio

de besos

con dentífricos mentolados, eres

la guía de mi Gloria sin arcángeles

algún lugar de olvido, laberintos

de adelfas, un mirador de la ciudad


y en ti, mi pequeño reino afortunado,

los árboles son testigos de verde

del vuelo de vencejos, las tardes

vastedades de cristales opacos, la vida

un spleen que acaba bien

pequeña

bruma y amantes que se hunden, nadie

presiente un final adverso, la muerte

será ceniza mas tendrá sentido, polvo

será mas polvo enamorado

déjame

creerlo así, dama alta, calandria encendida

que el vent morat apaga amb la seva ombra.


Manuel V.M.


Amor constante más allá de la muerte...

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán cenizas, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo


Sempre allí, sempre allí, vora el barranc,

la vermellosa terra de l'octubre

sota el quallat incendi poderós

que el vent morat apaga amb la seva ombra

(Sempre alli, Joan Vinyoli)


Siempre alli, siempre allí, junto al barranco
la rojiza tierra del octubre
bajo el cuajado incendio poderoso
que el viento morado apaga con su sombra


(Gracias Silvia)

Bajo el extinto volcán del Tibidabo

M. VÁZQUEZ MONTALBÁN 01/12/1984


En su prológo a la primera edición de El callat, Joan Vinyoli ofrece un inicial retrato robot poético de sí mismo, importante en un escritor que tuvo a Rilke como uno de sus modelos humanos de poeta: "...El autor escogió un ejemplo de poeta que justamente le atraía por lo que tenía de tranquilo, de paciente, que lo esperaba todo de una lenta maduración". Uno de los ideales de la promoción intelectual de Vinyoli había sido la serenidad goethiana, la conquista de una posición olímpica en el espacio y el tiempo, desde la cual organizar las palabras y la conducta. Yoismo y clasicismo moral. El segundo como corrector del primero, para hacer imposible y grotesca la llantina subjetiva romántica. Pero...Pero este programa de poesía ensimismada fue alterado por la experiencia vital y su sabiduría. El propio Vinyoli habla de la "intuición sentimental directa" que nos ayuda a descubrir al otro, a salir de nosotros mismos y liberarnos. Ese desensimismamiento le permite a Vinyoli, a partir de El callat, escribir una importantísima obra basada en el descubrimiento sorprendido, inocente y maravillado del ser entre otros. Bajo la reflexión poética de Vinyoli circulan personalismo y existencialismo como filosofías relativizadoras del individuo, afectadas de una genética compasión por la condición humana. Y es que el ideal goethiano de los discípulos de Carles Riba, había pasado por demasiadas pruebas históricas y vitales como para entregar su alma a los dioses sin mancha de pecado original.

La brutalidad histórica del siglo XX se agiganta en relación a la lucidez histórica con la que convive. La frustración como tema poético de Vinyoli no es abstracta, no es una hipótesis poética, sino una terrible sospecha indagatoria, que se traduce en un frenesí creador, porque mientras hay poesía para el poeta hay esperanza. Esta afirmación no sorprenderá a los amigos y conocidos de Joan Vinyoli, sabedores de cuánto prolongó la voluntad de escribir su posibilidad de vivir.

Bajo el extinto volcán del Tibidabo, por las laderas de Vallvidrera, con el corazón y los pies cansados, Vinyoli se había convertido en un constante proyecto poético, consciente de que sólo lo creado sobrevive a la gran frustración definitiva: la muerte. Ni la Vida ni la Historia fueron para Vinyoli y su generación como las habían esperado y la muerte incluso se adelantó despiadada para Valentí Fiol o Joan Petit. Tal vez Vinyoli escribía un poema cada noche y dejaba el último verso en blanco, en la esperanza de que la muerte fuera respetuosa con los poemas inacabados. Pero terminó la paciencia de la bestia, quizá preocupada ante las glorias de este mundo que empezaban a rodear a un Joan Vinyoli septuagenario, por fin reconocido como uno de los grandes poetas catalanes de la contemporaneidad.

Lo tenía escrito. De alguna manera se había apoderado de su propia muerte en relación con su propia vida ... "... que el vent morat apaga amb la seva ombra".


ars amandi XI/glosa II

ars amandi XI/glosa I

"Madre Coraje es una hija de puta", dice Gerardo Vera, consciente de que en el imaginario de aquellos que no han leído o no han visto representada la obra de Bertolt Brecht, esas dos palabras representan al amor maternal capaz de ir al mismísimo infierno en defensa de sus hijos. Y nada más lejos de la realidad.
"¡Así es la guerra! ¡Una bonita fuente de ingresos!", dice la protagonista en un momento deMadre Coraje y sus hijos, escrita por Brecht en 1939 y estrenada en Zúrich dos años después, cuando el dramaturgo huía del nazismo. El próximo jueves Gerardo Vera estrenará en el teatro Valle-Inclán de Madrid su propia puesta en escena de la versión ya clásica de Antonio Buero Vallejo.
Por la Europa de la Guerra de los Treinta Años, una sangría que entre 1618 y 1648 enfrentó a católicos y protestantes, arrastra su codicia de vendedora ambulante "una hiena de los campos de batalla", una mujer con tres vástagos: un soldado en el que tiene puestas todas sus esperanzas, otro "tonto pero honrado" y una hija muda: "No vale nada. Pero por lo menos no habla, y eso ya es algo".
"Madre Coraje es alguien que decide sacar provecho de la guerra, caiga quien caiga. Aunque los que caigan sean sus hijos. El provecho es para ella más importante que los afectos. Llega la paz y se deprime porque se le acaba el negocio", explica Gerardo Vera, premio Nacional de Teatro en 1988 y director del Centro Dramático Nacional desde el año 2004.
Sentado en su casa madrileña y con los diarios de Bertolt Brecht en la mano, Vera dice que, junto a la gran carga ideológica que le dio su autor, en la obra -"una leyenda del teatro"- ha encontrado "imágenes emocionales muy potentes". Y se ha aferrado a ellas para saltarse la ortodoxia brechtiana, que prescribe frialdad analítica y distanciamiento para que el espectador no olvide en ningún momento que está en el teatro. De conmoverse, nada.
"Como el propio Buero, he querido ser brechtiano a pesar de los brechtianos", sigue Gerardo Vera. "Toda obra tiene elementos subconscientes debajo de los conscientes. Brecht y su mujer [la actriz Helene Weigel, la Madre Coraje por antonomasia en el teatro alemán] discutieron mucho. Está en sus diarios. De hecho, cuando fusilan a uno de sus hijos, Helene hace el gesto de abrir la boca en un grito, inmenso pero mudo, que sobrecoge. Yo he retomado ese gesto en mi montaje. La emoción de los espectadores no tiene por qué venir del melodrama, puede venir también de la contención".
Por eso ha pedido a sus actores un derroche de energía cercano "a la violencia física" para lograr una síntesis entre reflexión ("su guerra es todas las guerras y, además, una metáfora del capitalismo salvaje") y emoción ("he querido romperle los esquemas al espectador, refugiado en la luz oscura del patio de butacas y, después de horas y horas de telediario, insensible a las imágenes de guerra").
En una de sus observaciones a la obra, Bertolt Brecht anotó que el que debía comprender era el espectador, no la protagonista. Para ella la guerra no es un experimento sino un destino: "Aprende tan poco de la catástrofe como un conejillo de Indias de biología". La actriz Mercè Aranega, la Madre Coraje de Gerardo Vera, habla de su personaje como de un animal: "No se puede decir que no quiera a sus hijos. Los quiere como una leona. Claro que los protege, pero cuando la selva se los come, los abandona y sigue. Nosotros queremos a nuestros hijos por instinto y por reflexión, y Madre Coraje sólo tiene instinto". Y de supervivencia, el que tienen los pobres. "Ése es el coraje del que habla Brecht y no el que se imagina la gente cuando dice de alguien que es una 'Madre Coraje".
Aranega encabeza un elenco del que también forman parte, entre otros, Críspulo Cabezas, Fernando Soto, Carmen Conesa, José Pedro Carrión, Walter Vidarte y Abel Vitón. Por su parte, Malena Alterio se ha encargado de poner en pie uno de los personajes más complejos del teatro moderno: Catalina, la hija muda, la verdadera heroína de la obra. "En el fondo, ella es como los espectadores: ve y oye pero no puede tomar partido verbal. Su posición es angustiosa", dice Alterio, que según Gerardo Vera ha salido más que airosa de un personaje que "está presente casi toda la obra y no dice ni una palabra. Sólo usa gestos y sonidos guturales".
El montaje termina con la protagonista dirigiéndose a la calle, literalmente. Vera ha querido traer a Brecht a la actualidad sin recurrir a una ambientación actual. En su obra se mezclan cascos de lansquenetes con rifles de la II Guerra Mundial, música de Goran Bregovic y canciones de los años veinte. "Los mecanismos de la guerra son siempre los mismos, en la de los Treinta Años, en los Balcanes y en Gaza", dice.
Todo empezó, de manera inconsciente, en la primera guerra de Irak, hace casi dos décadas. "Los periódicos se llenaron de madres con sus hijos destrozados en brazos", recuerda Vera. "Empecé a recortar las fotografías para tenerlas siempre presentes. Todavía lo hago. No quiero que lo que veo en el desayuno se me vaya olvidando a medida que pasa el día. Quiero que me sirva de recordatorio porque la guerra se ha convertido en parte de nuestro paisaje cotidiano, algo que, inevitablemente, me llevó a pensar en el espectador de teatro como elemento pasivo. Y quise luchar contra eso".
Madre Coraje y sus hijos es un clásico contemporáneo que ha tenido entre su nómina de protagonistas a actrices como Liv Ullman, Judi Dench o Meryl Streep, sin olvidar a Helene Weigel, esposa de Bertolt Brecht. En España ya estuvo, por ejemplo, sobre los hombros de Vicky Peña y Rosa María Sardá y bajo la dirección de José Tamayo y Lluís Pasqual.
Todavía, recuerda Gerardo Vera, están recientes sendos montajes en Londres y Berlín. La versión alemana viajó a Irán y él anda recopilando información sobre el eco que una obra así tiene "en una región castigada por la guerra".
Setenta años después de ser escrita, la actualidad de la pieza es indudable. Es un alegato antibelicista y, a la vez, anticapitalista. Ideal para un tiempo de crisis. Vera, sin embargo, no las tiene todas consigo: "Los mismos que nos llevaron a la debacle están urdiendo estrategias para que vuelva la especulación. Su voracidad es inagotable". ¿Dónde queda el poder del teatro para cambiar la sociedad? "Yo he tirado la toalla. Lo único que podemos hacer es confiar en un goteo que transforme las mentalidades poco a poco. Creo en el compromiso individual como ciudadano". Vera dice que pertenece a una generación que mitificó la cultura: "Nuestro google era Perpiñán y el ansia de información sobre lo que no se podía ver o leer en España". Eso sí, el teatro goza de buena salud en tiempos de realidad virtual: "Es la humanidad en directo. Y cada función es irrepetible".

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - EL PAÍS - 09-02-2010

ars amandi XI


Rodajas de limón


zumos de sol, cálido
verano, se digieren
algas
lentas como ahogados, ya
aprendimos el lenguaje
del jukebox, del amor
fox y sobre todo trot, lento
vivo
adagio corazón
caballo
loco, triste se desploma el cuerpo
como en un poema sentimental
o de los otros

¿qué importa ya
el lento rodar de las naranjas,
los senos, los obuses, la bomba,
las cabezas
si canta Paul Anka
la antigua historia de Young Alone?

también lo fuimos
y tal vez por eso
Madre Coraje lleve bikini, cante
espuma sobre el ski acuático
frente a la amenazadora verga
de fabriles chimeneas y cañones
bajo el útero atómico de un B-27

preferible que nos despierten
las sirenas
preferiblemente que húmedamente nos ahoguemos.


Manuel V. Montalbán

ars amandi X


Se vive solamente una vez,

hay que aprender a querer y a vivir

cuando no es tarde aún para creer

propicio el día venidero

menos duro

el adoquín, menos oscura la noche,

incierta la tristeza

a veces bastan dos páginas de un libro para creer

eterna la eternidad, eternos

tus besos

siempre entre el recuerdo y la esperanza


nunca morirás, nunca moriré despacio

como aquellos días de verano, lejano

parecía eternizarse el balandro

tu cuello

nunca cerrará el día con un no blanco

en el agua

nunca te ahogarás, nunca me dirán

que algún mar haya disuelto un áncora..


Manuel V. M.


ars amandi IX

Nunca desayunaré en Tiffany

ese licor fresa en ese vaso
Modigliani como tu garganta
nunca
aunque sepa los caminos
llegaré
a ese lugar del que nunca quiera
regresar

una fotografía, quizá s
una sonrisa enorme como una ciudad
atardecida, malva el asfalto, aire
que viene del mar
y el barman
nos sirve un ángel blanco, aunque
sepa los caminos nunca encontraré
esa barra infinita de Tiffany
el jukebox
donde late el último Modugno ad
un attimo d'amore che mai piu ritornera...


y quizá todo sea mejor así, esperado

porque al llegar no puedes volver
a Ítaca, lejana y sola, ya no tan sola,
ya paisaje que habitas y ususrpas
nunca,
nunca quiero desayunar en Tiffany, nunca
quiero llegar a Itaca aunque sepa los caminos

lejana y sola.

Manuel V. M.

Adieu, adieu, adieu, adieu,
Addio al mondo
Ai ricordi del passato
Ad un sogno mai sognato
Ad un attimo d'amore
Che mai più
Ritornerà.



ars amandi VIII

VIII


No hay hechizos, ni tiempos

de silencio, ni aceras,

ni lluvias, ni inviernos,

ni sábanas blancas, ni actos

hay

una universal campaña

de desinfección, patógeno el aire

y los recuerdos, la fidelidad,

las creencias, el roce,

la conciencia


y si alguien ha muerto canta

el jukebox universal un regüeldo

universal

no, no, no hay hechizos

ni sonrisas, ni mármol, sólo

semanas

sin domingos y cantos, despedidas

a la orilla de aluminio

Caronte

viste escafandra de nilón y conecta

el delicado corazón de un batiscafo

nuclear.


Manuel V. M.


ars amandi VII

VII

En nuestro fin empiezan
los dietarios, de pronto las aceras
sin portales, tranvías que no van
a alguna parte, semáforos
que urgen
noches sin adjetivar

gentes de siempre, otra vez
la sonrisa social que no necesitamos
ahora, el buenos días sin piedad

a la orilla del teléfono
partirán
balandros con regreso, besos quizá
bajo pérgolas, lento jazz, petirrojos
que cantan en diciembre
o amor
en habitaciones con lirios apagados,

de vez en cuando el corazón
falseará un latido
donde habita
el olvido temblarán los jaramagos, ruinas
de esta habitación, no quedará piedra
sobre lirio
ni siquiera miedo a perder
algo
porque en nuestro fin empieza todo
lo que de gris ayer vestimos, los días
ordenados, dispuestos como un ejército
pequeño siempre derrotado
de siempre
el esperado día sin retorno, éste tal vez

éste si tú quieres,
indefenso como un mito.

M.V.M.

ars amandi VI


VI


Difícil el amor sin trastienda

sin despensa ni llave en el ropero,

una tarde, un puerto, una estela,

un libro, un ritmo, una muerte

desacreditada como un truco de naipes


y al resucitar

duras aristas de fachadas,

latidos de reloj y corazón prohibido, volver

a ponernos la camisa a media asta,

agradecer la soledad que me has quitado

que te he quitado

una tarde, una estela


desacreditado el siempre, el mito

del acaso

de la sabiduría convencional

amado y amante, turba el amor

sólo el miedo

un seguro de entierro y naufragio, respeta

las páginas y no sabremos antes de tiempo

en qué muerto termina esta aventura


quién

se quedará de sal en la ciudad perdida.


M. V. M.



ars amandi V

V

Hace frío en las aceras, creemos
en el amor primero de esquina
varada, pequeño planeta de hojas muertas
y retratos de adolescentes gordas
con sostenes caedizos y cancán almidonado

pero el mundo no crece con nosotros
y las medidas quedan pequeñas
para las manos, sólo el frío
permanece en una esquina
ya sin almena
ya sin laúdes ni trova enredadera
mientras
haya crepúsculos te amaré, mientras haya
poesía te amaré, mientras haya hortensias
te amaré, Hortensia, mientras haya esperaza

ahora demasiado sabios para llorar, cerramos
los ojos para matar dulcemente: te amaré
te amaré
mientras haya frío en mi acera
y me reciban
inciertamente alegres
las mujeres los hombres y las cosas.

ars amandi IV

IV

Podrían ser azules las baldosas del lavabo,
algo corinto la alfombra, chimenea roja
y libros encuadernados, una foto
enorme de la Rambla
pero primero
habríamos hecho la revolución, del pueblo
las risas que partimos entre tú y yo

y en el verano
veríamos hundirse en Port Lligat aquel balandro
fantasma
de un viejo terrateniente exiliado.

Manuel Vázquez Montalbán


ars amandi III

III

Tápate,
tápate las metáforas, hace
un pequeño frío de pequeño invierno,
con un pequeño radiador, pequeño
tiempo para sentirnos juntos
menos solos
que solos habitualmente, menos sabios
para decir amor mío sin remordimientos
para creer haber sido elegidos
hace tiempo
en un Mercado Persa anunciado por profetas

sí, cubro también mis imágenes impacientes.

Manuel Vázquez Montalbán


ars amandi II


II

Nocturnas aves ciegas, muere

algún jarrón con rosas de crespón,

subes por el grito y desciendo

al cementerio de tus ojos cerrados,

marfiles diluidos, nenúfares

borrachos de río antiguo, subes

por el grito y desciendo muerto,

en una burbuja de viento destilado,

abiertas torres y un ánfora romana,

oleajes de aceite contra el acantilado,

prohibido mundo, prohibida noche,

subes por el grito y desciendo

al cementerio de tus ojos cerrados

los abres, cuelgas la risa del aire

y quedas como un Watteau perdido

mitad souvenir hectacrom

mitad pecado.


Manuel Vázquez Montalbán



ars amandi I


Manolo actualiza a Publio Ovidio Nasón y escribe su Ars Amandi. Dieciocho poemas, o lo que fuese que escribía, en los que si algo no hay es recetas amorosas, al contrario que el romano, dos mil años antes. Las recetas las dejaba para otros menesteres más gastronómicos, sabedor de.

La de Ovidio, completa, está aquí. La de Manolo la iré colgando por partes. He aquí la primera:

I

Queda crepúsculo, rodajas

de cielo añil anaranjado, brisa

de otoño, destejo las persianas,

no hay vecinos en los balcones,

y nos protege el patio con gatos

y cacharros, pieles de plátanos

deshabitados, mondas de naranja

brutalmente desnudas

en la esquina

mujeres solas, olor a pan dormido,

chocolate a la francesa, niñas

con faldas plisadas, medias

de algodón y blusas blancas

los lirios

agonizaban ya seis días hace

en ese jarrón con cigüeñas y nubes

fragancia embalsamada en analgésico

han encendido

los primeros faroles, huele a invierno

el eczema de luz sobre el asfalto,

salen ahora de las puertas de los Bancos

pañuelitos de seda en el bolsillo, huelo

a masaje facial y a sudor de abdominales

en el Club Náutico


he dejado el dinero

sobre la consola, bajo el retrato colectivo

de una esforzada promoción de profesores

mercantiles

no, no te han visto el rostro

anochecido, anochece y una voz infantil grita lejana

no vale ¿por qué parecen ateridos esos lirios

que veíamos arder en el verano? lentos

crepúsculos

y algo menos sabios cerrábamos

la puerta a doble llave

mira, ya la tarde

se arrima a las esquinas inciertas

las luces

intentarán hábilmente describirnos

tienes

la piel naranja por el sol poniente, sombra

de pelo sobre el rostro encendido, tacto

de ceniza

y has de volver a casa antes de las doce.


M.V.M.